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¿Se Puede Prevenir El Linfoma No Hodgkin?

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Durante una serie de talleres sobre el cáncer en los que participe, estuvimos conversando acerca de los distintos tipos de esta enfermedad. Recuerda que el cáncer no es una sola patología sino es un conjunto de varias enfermedades que tienen en común un desorden en la producción y desarrollo de las células del cuerpo. Uno de los asistentes a esos talleres, llamado Francis, asistió preguntó acerca del linfoma no Hodgkin. Quiso saber de qué trataba y cómo prevenirlo.

En su adolescencia, el abuelo de Francis tuvo esta enfermedad. A pesar de los tratamientos, el señor murió y Francis se sintió muy impactado por este triste acontecimiento.

Al estar en el taller, Francis recordó la experiencia y quiso saber más sobre el mal que había aquejado a su querido abuelo. Además de mí, también se encontraban en las charlas otros médicos, por lo que la pregunta de Francis se convirtió en un intercambio interesante de conocimientos.

Antes de saber qué es el linfoma no Hodgkin…

Lo primero que debemos considerar es que el linfoma no Hodgkin ataca una serie de órganos que conforman el sistema linfático. Este sistema es un conjunto de tubos delgados y nódulos que se extienden por todo el cuerpo.

El sistema linfático es parecido a la circulación sanguínea y se ramifica al igual que las venas y las arterias, la diferencia consiste en que el sistema circulatorio transporta sangre, en cambio, el linfático distribuye la linfa.

La linfa es un líquido incoloro que contiene una gran cantidad de glóbulos blancos llamados linfocitos, ellos son parte de los soldados de nuestro sistema inmune; ellos combaten las infecciones y destruyen las células dañadas o anormales.

La linfa también transporta comida a las células e hidrata los tejidos del cuerpo. Además, recoge productos de desecho como bacterias y células muertas, incluyendo cualquier célula cancerosa. Posteriormente, todos los productos de desecho se filtran en los ganglios.

Si te das cuenta, el sistema linfático juega un papel fundamental junto al sistema inmune en la protección del organismo contra microbios, células dañadas y sustancias tóxicas.

El linfoma no Hodgkin se desarrolla, precisamente, en los linfocitos y, al igual que otros tipos de cáncer, ocurre cuando las células se dividen muchas veces y demasiado rápido.

De esta manera, el control del crecimiento se pierde y las células linfáticas pueden saturar, invadir y destruir los tejidos del mismo sistema y diseminarse a otros órganos. La metástasis llega primero a los propios órganos linfáticos, es decir, las amígdalas, adenoides, el bazo, el timo y la médula ósea.

¿Cómo reconocer un linfoma no Hodgkin?

No es fácil determinar cuándo se tiene un linfoma no Hodgkin, a menos que se realicen algunos exámenes médicos. Sin embargo, hay ciertos síntomas que pueden dar indicación de poseer esta enfermedad. Por ejemplo, tener los ganglios hinchados y sin dolor en el cuello, la ingle o las axilas.

También si se siente dolor o inflamación en el abdomen y en el pecho, además de tos y dificultad para respirar. Un cansancio permanente, sudores nocturnos y fiebre, también son síntomas del linfoma, al igual que una pérdida de peso inexplicable.

Cómo verás, los síntomas son confusos y, al principio, puede parecer otra enfermedad. Por eso es necesario realizar exámenes médicos periódicos, al menos una vez al año, especialmente si tienes más de 40 años.

¿Qué causa el linfoma no Hodgkin?

Como todos los cánceres, la posibilidad de desarrollar ese linfoma depende de ciertos factores de riesgo.

Sin embargo, hay que aclarar que muchas personas en los que se cumplen estos factores no desarrollan la enfermedad.  En cambio, hay quienes no poseen ninguno de ellos y sin embargo si se les diagnostica.

Uno de esos primeros factores de riesgo es la infección con ciertos virus y bacterias que afectan el sistema inmune. Por ejemplo, el número de diagnósticos de linfoma entre pacientes con VIH es bastante alto.

También aumentan las probabilidades de desarrollar un linfoma entre quienes padecieron de mononucleósis aguda infecciosa.

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Las bacterias relacionadas con mayor riesgo de linfoma no Hodgkin incluyen la helicobacter pylori causa principal de úlceras estomacales. Aquellas personas que consumen medicamentos que suprimen el sistema inmune son más propensas a desarrollar este tipo de cáncer

Entre ellas, quienes han recibido trasplante de órganos y deben someterse a terapias inmunosupresoras. La edad es otro factor de riesgo.

Normalmente la edad promedio de diagnóstico es de unos 60 años. La exposición ciertos químicos como insecticidas y pesticidas aumenta el riesgo de desarrollar linfoma no Hodgkin.

Por supuesto, ciertos factores relacionados a otros tipos de cáncer se aplican en el caso de linfoma. Entre estas causas compartidas están la obesidad y una dieta pobre de nutrientes. Además, hay mayor prevalencia de esta enfermedad entre el sexo masculino y entre las personas de ascendencia caucásica o blanca.

Prevención natural del linfoma no Hodgkin

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Al escuchar sobre los peligros de los fármacos químicos Francisco hizo conocer cómo prevenir de manera natural en linfoma de no hodgkin.

Lo primero es saber que ningún tipo de cáncer se puede prevenir completamente. Lo que podemos hacer es disminuir los riesgos, tanto como nos sea posible.

1. Sustituir hábitos dañinos

Si sabemos que la mayoría de los cánceres están relacionados a estilos de vida inadecuados, entonces sabremos que es necesario ajustar los hábitos y cambiarlos por otros más saludables.

Por ejemplo, mantener un peso adecuado o disminuir la cantidad de grasa corporal. También ejercitarnos con regularidad y desarrollar un estilo de vida más activo. Es importante disminuir el consumo de alcohol y desterrar el tabaco.

Nuestra dieta debe ser adecuada y contener todos los nutrientes necesarios. Evitemos consumir azúcar refinada, productos procesados. Lo mejor es sustituirlos por alimentos naturales.

Aquellas personas, como Francis, que tienen antecedentes familiares de cáncer,  deben tener mucho control sobre su salud. Estos son los primeros pasos que debemos cumplir para mantener nuestra salud y evitar desarrollar linfoma.

2. Cuidar el sistema inmune

Es importante fortalecer y mantener sano el sistema inmune. Esto lo logramos, con hábitos positivos, como los que te mencioné anteriormente, y con una dieta dirigida a nutrir nuestras células inmunológicas

Por ejemplo, debemos incluir en nuestras comidas diarias una variedad de frutas cítricas. Entre estas frutas tenemos naranjas, toronjas, limones y mandarinas.

 

Esto se debe a la vitamina C que contienen y que forma parte de varios de los procesos orgánicos de las células inmunes. También podemos incluir que qué tiene propiedades que ayudan a combatir infecciones bacterianas, virales y fungicas.

De hecho una investigación realizada en el sur de Europa encontró una relación entre la frecuencia de consumo de ajo y cebolla y un menor riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer. La capacidad antioxidante del ajo lucha contra Invasores de nuestro sistema inmune.

No todas las bacterias son malas. Nuestros sistemas mantienen una relación simbiótica con varios tipos de bacterias, entre ellas las que producen el yogurt. Estás bacterias, conocidas como probióticos, son organismos que regulan la respuesta inmune si se consumen de forma adecuada.

Las propiedades antibacterianas del yogur son conocidos especialmente contra infecciones urinarias, intestinales y vaginales. Los cereales son una rica fuente de vitaminas B6 qué fortalece la respuesta inmune.

Por último, si consumes productos de origen animal puedes incluir moluscos. Estos son ricos en zinc, un elemento fundamental en los procesos inmunitarios. Cuando este elemento falta, los linfocitos que coordinan la respuesta inmune no funcionan como corresponde.

Por supuesto tanto las vitaminas C y B6, el zinc y los probióticos deben consumirse siempre con moderación. En el equilibrio está la respuesta.

3. Evitar infecciones de virus y bacterias

Recuerda que el cáncer es una enfermedad sistémica, es decir, todo lo que afecta a un órgano, afecta a los demás. Por este motivo, el evitar infecciones víricas o bacterianas comienza con cambios de hábitos y con el fortalecimiento del sistema inmune.

Sin embargo, hay otras actividades que podemos realizar para evitar infecciones. Por ejemplo, dormir lo suficiente y controlar el estrés es una de ellas. Tener una sexualidad responsable nos protegerá de contraer VPH o VIH.

Una buena higiene evitará que gérmenes potencialmente peligrosos resulten dañinos para nuestro cuerpo. Por cierto, la higiene incluye: lavarse las manos con regularidad, mantener limpio el hogar y evitar el contacto con personas enfermas.

Es necesario evitar fármacos o medicamentos innecesarios especialmente si tienen efectos secundarios. La piel es la primera barrera de defensa por lo que debemos mantenerla limpia e hidratada.

Estirar los músculos cada día ayuda a mantener los fluidos linfáticos en movimiento y se evita la hinchazón. También es importante visitar al médico con regularidad para detectar cualquier enfermedad.

Realmente fue una experiencia enriquecedora poder conversar con estos médicos y personas que deseaban mejorar su salud. El momento con Francis resultó aleccionador y nos permitió enriquecernos y desarrollar ideas para mejorar nuestra salud y la de las personas que nos rodean.

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