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Estudio Revela Relación Entre La Lactosa Y El Cáncer

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La leche es uno de los alimentos más alabados en la historia de la humanidad, siempre ligada a la alimentación de los niños. Con gigantescas y campañas publicitarias que invaden nuestra mente cada día.

Salvo para aquellos que son intolerantes a la lactosa, la leche es considerada un alimento imprescindible en todos los hogares. Tan marcada está esta percepción, que existen países en los que es obligatorio para los gobiernos proveer de leche a los niños en edad escolar.

Pero la leche también tiene sus contraindicaciones que no son precisamente para los intolerantes a la lactosa. Algunas dietas la suprimen o minimizan su consumo, precisamente porque este producto puede causar algunas dolencias.

Pero lo más alarmante, que es de lo que te quiero hablar en esta oportunidad, es que recientes estudios han encontrado relación entre  la leche y sus derivados con algunos tipos de cáncer.

Evelyn, una chica que conocí en el parque cercano a mi casa, está profundamente preocupada por ello. Su mayor preocupación es por su hijo, quien apenas tiene 5 años de edad y cada mañana ama tomar un vaso de leche.

Hablando con ella, lo primero que le dije es que necesita hacer un cambio en su alimentación. Así, su pequeño aprenderá a temprana edad a comer de forma saludable. La invité a asumir el Reto #Yo Puedo, como primer paso para iniciar una vida más saludable.

En cuanto a su preocupación por los recientes estudios que revelan que la leche está vinculada con algunos tipos de cáncer, pues le comenté que era totalmente cierto. En Suecia realizaron un estudio sobre la incidencia del cáncer en la población, según sus condiciones de salud. Resultó que las personas intolerantes a la lactosa presentaron índices menores, ante las que sí consumen productos lácteos.

Una dieta sin lácteos es más saludable

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Las estadísticas realizadas por las organizaciones de salud de diversas partes del mundo, señalan que la población occidental es mucho más propensa a padecer cáncer que la oriental. La respuesta está en los hábitos de vida y de alimentación.

La dieta asiática u oriental excluye la leche y sus derivados, mientras que su consumo de vegetales, pescados, aves y grasas saludables es mucho mayor que la occidental. Salvo la dieta mediterránea que es la más saludable de esta parte del mundo.

Nuevo estudio encuentra relación entre algunos tipos de cáncer y los lácteos

Ya se han realizado estudios que vinculan un mayor índice de cáncer con el consumo excesivo de lácteos. Pero esta nueva investigación tiene mayor impacto. Esto se debe a que los estudios anteriores tomaron las muestras en África y Europa, estableciendo entre estas poblaciones sus estadísticas, lo que permitió un margen de error mayor.

El científico que hizo este descubrimiento, Cheese Jianguang Ji, usó un ingenioso método para eliminar el margen de error. Descartó la observación del consumo de lácteos entre diversos países, ya que podía influir el factor ambiental o el genético.

Jianguang Ji observó a un grupo de personas residentes de un mismo lugar que diferían en su consumo de leche y derivados. El grupo que presentó menor incidencia de cáncer fue el de los intolerantes a la lactosa.

Sus resultados fueron los que permitieron establecer la relación entre los lácteos y el cáncer. Algo que ya se había sugerido, pero era incómodo publicar, ya que rompía con la cultura del consumo de leche en los países del occidente.

Este vínculo entre cáncer y lácteos se ha cuestionado desde décadas. La industria de los alimentos, siempre al frente de todo lo natural y saludable, no permitiría que su ingrediente favorito se relacionara con el cáncer.

Según Jianguang Ji Ji, se deben interpretar los resultados con cautela, ya que la información es insuficiente para concluir un efecto causal. Se necesitan, más investigaciones para identificar factores que expliquen estos resultados.

¿Cómo aprender a vivir sin lácteos?

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Hablar de excluir los productos lácteos de la dieta es sencillo, en teoría. Pero, sin duda, es bastante difícil en la práctica. Para llevar una vida saludable no es necesario ser extremistas y dejar de comer todos los alimentos que te gustan.

Pero si se demuestra que existe una relación entre ese alimento que amas y el cáncer, entonces es muy importante que evites ese alimento, a fin de reducir el riesgo de padecer esta enfermedad. Afortunadamente, existen opciones para sustituir a los lácteos, el truco está en conocer las alternativas.

La leche de almendras, soya o de coco son de las más populares y saludables. Puedes comenzar sustituir la leche animal por este tipo de leche vegetal. También te recomiendo revisar muy bien las etiquetas de los productos alimenticios que compras, ya que la mayoría contiene alguna fuente de lácteos como leche en polvo, lactosa o sólidos de leche.

¿Por qué hay menos incidencia de cáncer en la población asiática?

La geoquímica Jane Plant, quien padeciera cáncer de mama, diseñó una dieta revolucionaria y un sistema de vida que sus médicos y ella creen, la salvaron del cáncer. Plant se recuperó tras cinco tumores diferentes.

En 1987 y a la edad de 42 años, Plant descubrió que tenía cáncer y, a pesar de haber desarrollado cuatro tumores, no se rindió. Comenzó a experimentar con la medicina alternativa. Escribió un libro sobre el desarrollo y resultados de su dieta.

En el libro, titulado Your Life in your hands (Tu vida en tus manos), Plant cuenta cómo descubrió que la diferencia de las incidencias de cáncer de mama entre occidente y oriente no es una causa genética. La clave es la alimentación.

Las mujeres asiáticas, japonesas, coreanas o chinas, que se establecen en algún país occidental, Estados Unidos, por ejemplo, mantienen sus hábitos de vida, y su incidencia de cáncer es mínima. Pero dos generaciones después se adaptan a las costumbres de su nueva comunidad y aumenta la tasa de cáncer.

El consumo de carnes rojas procesadas, chocolate, helados, budines, tartas y copos de cereal aumenta el riesgo de padecer cáncer de mama para este grupo de mujeres.

La respuesta es clara, los asiáticos no consumen productos lácteos, su relación con la leche se limita a la lactancia materna, de resto la leche y sus derivados no existen en su cultura gastronómica, ni tan siquiera en la más exótica.

Plant estaba familiarizada con la cultura china. Por esto puede asegurar que sus amigos asiáticos afirmaban que la leche era para los bebés, pero leche materna. Y si la madre no podía amamantar, entonces acudían a un ama nodriza pero nunca a la leche de vaca.

Eliminó los lácteos de su dieta y su cáncer desapareció

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La geoquímica británica descubrió que la leche es una las causas de las alergias alimenticias. Más de 70% de la población mundial no puede digerir el azúcar de la leche, la lactosa.

Quizás la naturaleza nos está enviando un mensaje, nos dice que estamos consumiendo el alimento equivocado. Plant asegura que antes de sufrir el cáncer de mama comía muchos productos lácteos como queso, leche desnatada y yogurt.

De hecho, durante la quimioterapia recibida en su quinto cáncer comió mucho yogurt orgánico para repoblar su sistema digestivo con bacterias buenas. Luego descubrió que en 1989 el yogurt se vio implicado en casos de cáncer de ovario.

Plant eliminó de su dieta la mantequilla, el yogurt, los quesos, la nata y la crema, así como todos los alimentos procesados que contenían trazas de lácteos. Se dio cuenta que algunas margarinas supuestamente de girasol, soja o maní también contenían sólidos de leche. Por eso recomienda, como yo, leer muy bien las letras pequeñas de las etiquetas.

Al suprimir los lácteos, el tumor comenzó a encogerse, dos semanas después de la segunda sesión de quimioterapia y una de haber eliminado el consumo de lácteos el tumor de su cuello comenzó a picarle, se ablandó y se redujo.

Seis semanas después el tumor había desaparecido. Cuando el médico la examinó dijo que no lo encontraba. El galeno se sorprendió, ya que el cáncer había invadido el sistema linfático, era un caso de no creer, pero certificó que no había tumor.

¿Por qué no es recomendable consumir leche de vaca?

El que te acabo de contar, es uno de los sorprendentes casos que nos demuestran que con una alimentación saludable de calidad se puede curar el cáncer.  Por eso es importante saber qué alimentos benefician a nuestro organismo y cuáles, en determinado momento, pueden dañarlo.

Por ejemplo, la leche de los mamíferos, incluyendo a la humana, es un medio de transporte de nutrientes y otras sustancias químicas necesarias para el joven mamífero de la misma especie. No quiere decir esto que la leche de vaca sea un mal alimento, de hecho, es muy bueno, pero para los terneros.

Esto se debe a que no está diseñada para que otra especie, como la humana, la consuma. Nutricionalmente, es un alimento distinto a la leche materna humana, pues contiene tres veces más proteínas y mucho más calcio.

Ambos tipos de leche, materna y de vaca, contienen productos químicos involucrados en el desarrollo del bebé y el ternero. Uno de ellos es la insulina factor de crecimiento: IGF-1, que hace que las células se dividan y se reproduzcan.

En los humanos el IGF-1 es biológicamente activo, sobre todo en la pubertad, cuando el crecimiento es rápido. En las chicas jóvenes estimula el tejido mamario para que crezca y, mientras sus niveles son altos, durante el embarazo las hormonas estrógeno y prolactinas también son activas.

La composición del IGF-1 es igual en la leche de vaca y la materna. Pero en la de vaca sus niveles son mucho más altos y los altos niveles de esta insulina en humanos son considerados como un alto factor de riesgo para el cáncer de próstata y de mama.

¿Cómo sustituir los productos lácteos?

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Aunque no lo creas, es posible minimizar, e incluso eliminar el consumo de leche de vaca. Esto es sencillo, ya que puedes sustituir este alimento por otros más saludables. Entre ellos:

  • Leche de soja
  • Semilla de sésamo
  • Infusiones de hierbas
  • Tofu
  • Pescado
  • Huevos orgánicos
  • Semillas de sésamo
  • Nueces
  • Muchas frutas y verduras frescas orgánicas, cocidas al vapor, en zumos o crudas.

Verás que al hacerlo no echarás de menos la leche de vaca. Además tu cuerpo estará más saludable y fortalecido. Evelyn ha empezado a hacerlo y está por ello. Su hijo ama la leche de almendras y la de coco, por lo que no se queja por el cambio que hizo su madre en su bebida favorita de las mañanas.

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