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Hace unos meses en la isla de Puerto Rico se propuso una nueva ley que iba a implementarse en las escuelas. La ley se sugería debido al gran aumento de peso entre los niños de edad escolar. A veces nos echan la culpa del peso a los padres y si, por supesto nosotros somos responsables por nuestros hijo y SI NO HACEMOS NADA esta epidemia puede costarnos un ojo de la cara no solo a nivel económico sino emocional.

Los científicos nos aseguran que nuestros hijos, los tuyos y los mios tienen una esperanza de vida menor a la nuestra. Es más, nos aseguran que van a contraer enfermedades letales más temprano y van a ser victimas de problemas inmunológicos que podrían ser evitados si tuvieramos una alimentación más sana.

Lo que quizá no sepas es que la industria alimenticia está usando ingredientes en tu comida que sabotean tus esfuerzos por conseguir salud y mantener el peso optimo. Si usas Ketchup, comes pan, fruta en lata o
bebes jugos seguro que estas consumiendo esta substancia

Nadie niega que el refresco soda es el acompañamiento preferido con una rodaja de pizza, o  un perrito caliente en un partido de béisbol y que su consumo ocasional no mata a nadie. Como se suele decir “Una Vez al Año No Hace Daño”. Sin embargo, el dilema surge en definir “ la moderación” particularmente por el popular consumo diario de estos refrescos para la mayoría de individuos incluyendo los niños.

Los refrescos son la mayor fuente de azúcares añadidos consumidos no solo en nuestra Isla sino también en el resto de los Estados Unidos. El azúcar utilizado para los refrescos soda, conocidos como bebidas gaseosas en España y otros países de Latinoamérica son azúcares extraídos del Maíz.

Estos azúcares tienen un porcentaje más alto de jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF) que de sacarosa. El jarabe de maíz de alta fructosa que en las etiquetas en ingles se lista como “High fructose Corn Syrup” se utiliza en lugar de azúcar como endulzante barato para muchísimos artículos de uso diario que seguramente ahora mismo tienes guardados en la cocina.

El término fructosa causa un poco de confusión. Hay quienes piensan que es mejor que el azúcar porque es de originen natural mientras que otros opinan que engorda menos porque procede de la fruta.

La fructosa no es inherentemente mala siempre y cuando se coma directamente de la fruta en su forma original, una manzana, una pera, un pedazo de sandia, el problema con la fructosa aparece cuando bebemos el zumo de esa fruta.

El comer una pieza de fruta no solo nos toma más tiempo que el beber un jugo de fruta, o beber un refresco pero, la clave está en la fibra de la fruta entera. La fibra de la fruta la cual se pierde cuando se hace un jugo, disminuye la absorción de fructosa en el torrente sanguíneo. Esta liberación gradual de fructosa marca la diferencia.

Cuando uno bebe fructosa en forma de bebidas azucaradas, como los refrescos o los zumos  el hígado se enfrenta a mucha más fructosa, con mayor rapidez, de lo que puede fácilmente procesar. Demasiada fructosa sobrecarga el hígado, de la misma manera que beber demasiado alcohol tensa la capacidad del
hígado para metabolizar.

El reciente aumento del daño hepático que se solía descubrir solamente entre los enfermos alcohólicos, se está dando en una forma nueva. Incluso, el nombre de esta enfermedad o desorden es cada vez más común – la enfermedad del  hígado graso de origen no alcohólico (EHGNA) - reflejando este hecho
inquietante.

Esta enfermedad que antes era poco común (EHGNA) hoy se observa claramente un aumento. Se estima que alrededor del 31 % de los adultos y el 13 % de los niños en los Estados Unidos ahora están sufriendo de (EHGNA). Y el azúcar -específicamente la fructosa  procedente de los refrescos azucarados– se cree que es el principal culpable.

Otros progresarán a una condición llamada esteatohepatitis no alcohólica (EHNA) , que consiste en depósitos de grasa , inflamación y cicatrices en el hígado. Alrededor de una cuarta parte de estos pacientes progresarán directamente a una cirrosis no alcohólica del hígado.

Pero si los ¿refrescos soda y los jugos de frutas sobrecargan el hígado por el exceso de azúcar y la falta de fibra. La pregunta que resta es  ¿Qué podemos beber?

La respuesta es obvia, el agua siempre es nuestra mejor opción, nuestro organismo  la necesita y en grandes cantidades. Pero si no eres un amante del agua, no te deprimas. En el próximo articulo analizaremos tres modos sencillos para aumentar el consumo de agua y reducir el consumo de azúcar.

Pero si se te hace difícil beber agua no te des por vencida, no eres la única persona. En mi próximo articulo voy a darte ideas para que tu agua tenga mejor sabor de forma natural y si añadir calorías ni darte trabajo

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Bibliografía

1  Ryan W. Walker, Kelly A. Dumke, Michael I. Goran. Fructose content in
popular beverages made with and without high fructose corn
syrup. Nutrition, 2014; DOI: 10.1016/j.nut.2014.04.003


2   Raffaella Crescenzo, Francesca Bianco, Paola
Coppola, Arianna Mazzoli, Margherita Tussellino, Rosa Carotenuto, Giovanna
Liverini, and Susanna Iossa. Fructose supplementation worsens the
deleterious effects of short term high fat feeding on hepatic steatosis and
lipid metabolism in adult rats. Experimental Physiology, June 2014
DOI: 10.1113/expphysiol.2014.079632


3  American College of Neuropsychopharmacology.
"Fructose and glucose: Brain reward circuits respond differently to two
kinds of sugar." ScienceDaily. ScienceDaily, 10 December 2014.
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 4  Digestive Disease Week. "Lean patients
with fatty liver disease have higher mortality rate." ScienceDaily.
ScienceDaily, 4 May 2014.
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