Conóceme:

Mi nombre es Cocó March, cuando tenía poco más de 30 años, mi médico me dijo: “Jamás podrá quedarse embarazada, usted tiene el sistema reproductivo totalmente dañado, es peor que si hubiera sido víctima nuclear de Chernobyl”. Rompí a llorar al escuchar esas palabras pero ¿Por qué me habló mi médico de modo tan cruel?

Déjame explicártelo.

  Era madre de 2 hijos preciosos Micah Paul y Marco una tarde de otoño, mi hijo pequeño de 2 añitos, murió víctima de un trágico accidente.  Inicialmente pensé que no querríamos volver a tener hijos pero con el tiempo, mi marido y yo quisimos ser padres de nuevo.  A pesar de que mis 2 hijos anteriores fueron concebidos sin ningún problema, esta vez lo intentamos por muchísimo tiempo pero no lo conseguimos.

Visitamos a numerosos especialistas sin que nos pudieran ayudar,  así que finalmente decidimos probar la fecundación in vitro. Me sometí a multiples ciclos pero todos fracasaron. Fue después de mi último ciclo cuando mi médico pronunció las desalentadoras palabras que leíste al principio.“Jamás podrá quedarse embarazada”, me comparó a las personas que vivieron el desastre nuclear en Chernobyl y dijo que mi estado era incluso peor.

Salí de la consulta con lágrimas en los ojos pero con la determinación de demostrarle que estaba equivocado.

Empecé a investigar y analizar con detenimiento, mi vida en general, eso incluía mis emociones, mis pensamientos, personalidad y alimentación. Me di cuenta de que podía hacer algunas mejoras, pero no entendía muy bien como me podían ayudar.

A pesar de ser científico y haber dedicado mi vida al estudio e investigación de las enfermedades, me di cuenta de que no había conectado mi realidad emocional a mi realidad física, y a cómo ambas afectaban mi vida produciendo limitaciones mentales y fisiológicas.

Ahí es donde empecé a crear la conexión entre mis emociones, mis hábitos y mi salud y llegué a la conclusión de que mi presente tenía mucho que ver con mi pasado y con la acumulación de acontecimientos y emociones que había vivido.

Superar el pasado para crear un nuevo futuro

En ese momento de reflexion y análisis personal tenía que enfrentarme a los demonios de mi pasado que hasta ahora había ignorado.  Uno de ellos era el abuso sexual del cual fui víctima por más de una década. Me di cuenta de que la culminación de ese dolor se había manifestado con otra tragedia, la muerte de mi hijo.

Todos los días por nuestra mente pasan miles de pensamientos, algunos científicos calculan que tenemos hasta 60,000 pensamientos todos los días o incluso más. Estos pensamientos crean emociones y esas emociones liberan una cascada de hormonas como la adrenalina, la cortisona o la serotonina y es a raíz de esa fisiología única regulada por nuestro propio pensar que nuestro cuerpo reacciona.

Descubrí que para sanarme tenía inundarme de pensamientos positivos, que tenía que perdonar y perdonarme, de algún modo las víctimas de abuso sexual solemos cargarnos de sentimientos de culpa aunque sean injustificados.

Decidí que quería hacer cambios, cambios en mi modo de pensar basados en una nueva realidad, no de emociones pasadas, que se basaban en sentimientos negativos si no en emociones nuevas, de esperanza, de perdón  y de liberación.

Me di cuenta de que mi miedo estaba atado al dolor provocado por los años de abuso sexual y que la ira por la perdida de Marco había contribuido a alterar mi conciencia, mi realidad y mi personalidad, pero iba a hacer cambios, solo tenía que llenar mi mente de pensamientos correctos.

Mi transformación en 3 pasos:

Con esa nueva mente me propuse transformar mis emociones, acciones y sentimientos. Reemplacé la ira por la compasión, el miedo por la valentía y la tristeza por la libertad., ese fue el primer paso.

Mi segundo paso fue deshacerme de amistades tóxicas, esas personas que todos tenemos en nuestras vidas, algunas amigos queridos, otras familiares cercanos, que son negativas y que nunca irradian positivismo o producen felicidad.

El tercer paso fue analizar con detalle como esa realidad frustrada en la que había estado viviendo me había dejado estancada en un estilo de vida y de alimentación que no eran óptimos para producir salud.

 

Mi lucha anticáncer y mi libro UN MUNDO SIN CÁNCER

Soy una mujer normal que la medicina general catalogó como un fracaso incurable pero que estaba determinada a curarse, a demostrar que su médico estaba equivocado. Empecé a cuestionar, no solo mi sentencia médica sino también a preguntarme cuantas personas catalogadas como incurables podrían sanarse de una enfermedad crónica como la diabetes o el cáncer con un estilo de vida anticáncer, tanto a nivel emocional como de alimentación.

Eso aumentó mi deseo de investigar,  para ello viajé por varios continentes donde pude entrevistar a más de medio centenar de médicos y docenas de pacientes que habían conseguido curar y curarse con un estilo de vida anticáncer.

Tras mi investigación y después de muchas entrevistas,  descubrí que el cáncer igual que muchas otras enfermedades pueden prevenirse y curarse de modo natural, de hecho, existen miles de estudios publicados en revistas de investigación y en bibliotecas médicas como pubmed.org que detallan los poderes anticáncerígenos de muchos vegetales, frutas y plantas en general.

Mis emocionantes descubrimientos me llevaron a escribir mi tercer libro,  UN MUNDO SIN CÁNCER, Lo que tu médico no te está contando y a rodar la película con el mismo nombre la cual estará disponible muy pronto.

Alimentos anticáncer que son curativos

Algo que descubrí en mis entrevistas es que todos los médicos estaban de acuerdo en que la alimentación cruda basada en vegetales y frutas de todos los colores podían darle a nuestras células los nutrientes necesarios para que nuestro organismo recuperara su salud.

Así que incluí en mi dieta recetas de jugos con alimentos anticáncer todos los días. Mi teoría era:  si existen estudios que han demostrado que los nutrientes de estas plantas tienen poder anticancerígeno quizás puedan curarme y ayudarme a tener un bebé.

Cree recetas sencillas con alimentos crudos con propiedades curativas y anticáncer. A todo le añadía raíces de cúrcuma y jengibre y verduras como el pimiento, el pepino, el calabacín, la cebolla y el ajo… cuando hacia jugos lo combinaba con frutas bajas en azúcares como la manzana verde, el limón, la lima y muchísimos vegetales de hoja.

Conforme introducía alimentos sanos gradualmente eliminaba alimentos bajos en nutrición. Poco a poco abandoné los azúcares, las harinas blancas, el gluten, los alimentos empaquetados y continué añadiendo alimentos frescos y sanos todos los días, probando cosas nuevas y manteniendo una mente positiva.

Cómo recuperé mi salud

Empecé haciendo cambios físicos y mentales progresivos pequeños pero realistas. Poco a poco junto a mis alimentos nuevos vivos y de todos los colores fui introduciendo pensamientos nuevos, positivos y emprendedores.

Decidí no solo alimentarme mejor si no hacerlo con amor y emociones positivas, disfrutando de cada bocado. Poco a poco substituí mis emociones de culpabilidad, frustración y miedo por emociones positivas y saludables, desancladas del pasado y abiertas al futuro.

Un día algo inesperado ocurrió, estaba embarazada y lo había conseguido de forma totalmente natural a pesar de que mi médico me dijo que jamás tendría ese privilegio.

Volver a ser madre me produjo una gran satisfacción personal y de agradecimiento. Cuando Prince Luca Alexander nació, me encontraba en la cima del mundo, repleta de felicidad y agradecimiento pero una vez más dejé que mi imaginación libre de limitaciones corriera y visualicé un compañero de juegos pequeñito para mi nuevo bebé.

Cuando Prince Luca tenía solamente 8 meses otra sorpresa me llegó,  lo inimaginable había ocurrido, no solo había tenido un hijo de modo natural si no que sin intentarlo ni prevenirlo volvía a estar embarazada de otro bebé. Al poco tiempo Prince Liam Augustus nació, 2 varones que se llevaban solamente 17 meses.

La sentencia que mi médico me había dado se probó falsa, yo,  la mujer que jamás volvería a ser madre dio a luz a 2 bebés sanos de modo natural en menos de 2 años.

Mi misión de salud

Mi misión es educar e inspirar a que mujeres que como yo fueron víctimas del abuso sexual o recibieron sentencias médicas inesperadas consigan sus metas y puedan ser felices logrando una salud física y mental por medio de conectar las emociones, los pensamientos y las acciones.

A lo largo de los años he tenido el privilegio de participar en muchísimos programas de radio y televisión en EE.UU tanto en inglés como en español, también he escrito varios libros en ambos idiomas,  pero además de la difusión, mi verdadera pasión es pasar tiempo con mi marido y mis 3 hijos Micah Paul, Prince Luca y Prince Liam

Otra de mis pasiones es enseñar a otras personas cómo hallar felicidad aprendiendo a vivir de un modo espiritual, concentradas en amarse a si mismas y desarrollando amor por nuestro creador.

Espero que disfrutes explorando mi blog tanto como yo disfruto creándolo para ti. Si te gustan mis artículos, videos e investigaciones te animo a que me sigas en las redes como Instagram, YouTube y Twitter 

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Un abrazo

~ Cocó March, N.M.D